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Windows 10 ya no tiene soporte: qué debe hacer hoy una empresa que sigue usándolo

Equipo 5 min de lectura
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Hace casi un año, el 14 de octubre de 2025, Microsoft terminó oficialmente el soporte de Windows 10. Muchas oficinas siguieron trabajando como si nada, porque las computadoras encienden, abren el correo y corren el sistema administrativo igual que antes. El problema no se ve en la pantalla: desde esa fecha, Microsoft ya no entrega soporte técnico, nuevas funciones ni actualizaciones de calidad, incluyendo las correcciones de seguridad, a menos que el equipo esté inscrito en el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU).

Un equipo sin parches de seguridad es una puerta que se queda abierta un poco más cada mes. Cada falla que se descubre en Windows 10 y no se corrige queda disponible para quien quiera aprovecharla.

Qué es el programa ESU y qué incluye

ESU es un programa de pago que permite seguir recibiendo actualizaciones de seguridad críticas e importantes en equipos con Windows 10 después del fin de soporte. Es un puente para ganar tiempo, no una forma de quedarse indefinidamente. Puntos clave, según la documentación oficial de Microsoft:

  • Para empresas y organizaciones se adquiere por medio del Licenciamiento por Volumen de Microsoft, a 61 dólares estadounidenses por equipo en el primer año. El precio se duplica cada año consecutivo y el programa dura como máximo tres años después del fin de soporte.
  • Se compra por año completo y es acumulativo: si una empresa entra en el segundo año, también tiene que pagar el primero.
  • El equipo debe tener Windows 10, versión 22H2.
  • ESU no incluye funciones nuevas ni soporte técnico general; solo actualizaciones de seguridad.
  • Para máquinas virtuales con Windows 10 en servicios como Windows 365 o Azure Virtual Desktop, ESU está incluido sin costo adicional.

Existe también un programa para usuarios domésticos, con actualizaciones hasta el 12 de octubre de 2027, pero Microsoft aclara que es para equipos de uso personal: los equipos administrados por una organización no son elegibles. En otras palabras, la opción gratuita o de bajo costo para el hogar no es la solución para las computadoras de una empresa.

Lo que recomendamos hacer ahora

Si tu empresa todavía tiene equipos con Windows 10, el orden que sugerimos es este:

  1. Haz un inventario. Cuántos equipos tienen Windows 10, en qué versión están y quién los usa. Sin esta lista es imposible presupuestar.
  2. Revisa cuáles pueden actualizarse a Windows 11. Los requisitos mínimos publicados por Microsoft incluyen procesador compatible de 64 bits con al menos dos núcleos, 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, firmware UEFI con arranque seguro (Secure Boot) y TPM 2.0. La aplicación gratuita PC Health Check ayuda a revisarlo equipo por equipo.
  3. Actualiza primero lo que sí es compatible. Pasar a Windows 11 en un equipo que cumple los requisitos suele ser la ruta más económica.
  4. Decide qué hacer con lo que no es compatible. Para esos equipos hay dos caminos: reemplazarlos o inscribirlos en ESU mientras llega el presupuesto. Como el costo de ESU se duplica cada año, conviene usarlo solo para los equipos que de verdad no puedan cambiarse pronto.
  5. Prueba tus aplicaciones. Antes de migrar, confirma que el sistema contable, el punto de venta, los controladores de impresoras y cualquier software especial funcionen en Windows 11.

El riesgo de no hacer nada

Una computadora sin parches no solo pone en riesgo a su usuario. En una red de oficina, un equipo comprometido puede ser la entrada para que un ataque llegue al servidor de archivos, al correo o a los respaldos. Por eso el fin de soporte de Windows 10 es un tema de seguridad de toda la empresa, no de una sola máquina.

La buena noticia es que una migración ordenada, por etapas y con el inventario en la mano, se puede hacer sin detener la operación.

Fuentes

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